martes, 12 de mayo de 2015

Concatenación

Presentación:
María Fraile nació en Salamanca en 1975, y  es  una maestra del microrrelato. Esto lo podréis comprobar en su blog "Tengo mucho cuento", cuyo enlace se encuentra en la barra derecha de este blog.
Ha  publicado y colaborado en varias revistas  (Microfilias, Visor), y muchos de sus textos han recibido menciones y premios (Wonderland, RNE4, I Edición Puertas Abiertas de Guantánamo, Cuba año 2014;  Certamen de Historias Encantadas... )
Le hemos pedido para el inicio de este taller, que nos cuente de su caminar por los senderos del narrar, y las que siguen, son sus sugerentes y motivadoras palabras. 

Muchas gracias María, por compartir tu experiencias y contagiarnos las ganas de escribir cada vez que nos adentramos en uno de tus breves, pero inmensos, relatos.


Ilustración de Lezek Paradowski. 

Apenas había comenzado el colegio cuando los olores del verano me llenaron de nostalgia. Eran el olor a siesta, a hierba seca, a tormenta y al bar de Fermín por las tardes. Eran las noches de verbena y el perfume de mi tío, que es como deben oler los padres cuando salen con sus hijas de paseo. Los recuerdos cobraban una presencia enorme en el pequeño espacio que yo ocupaba y cuando me desbordaban, surgían corrientes de palabras que contaban esas escenas ordinarias con frenesí dejándome sin aliento.

Y de repente, nada. El silencio que todo lo iguala, callaba de la misma manera mis memorias o sus ausencias. Así empecé a encerrar entre las letras colecciones de recuerdos. Para poder visitarlos. Para que existieran de la misma forma que existía el lapicero y la hoja que me esperaba. Para crear la materia que superase al olvido.

Las historias de ficción llegaron más tarde y me invadieron con la excitación de quien descubre que todas las vidas, todos los mundos son posibles. De la mano de autores de poesía, narrativa y teatro descubrí, con vértigo, lugares donde la contención de las ideas tenía los límites de la imaginación. Esa sensación de libertad se convirtió en algo que encontraba en la lectura y en los relatos que fui escribiendo.

Y de nuevo, el verano. Esta vez el de mis casi cuarenta años me trajo un primer microrrelato, [1]Concatenación de Ana María Shua y me pareció como la estación que me lo traía, de líneas exuberantes, metafóricas y sorprendentes de lo que había permanecido en latencia todo un invierno. La magia de saber que la historia que se cuenta está más allá de las palabras que la cuentan, que al fin y al cabo su brevedad está hecha de trazos que permiten a cada uno leer su propia historia. 

Y es así cómo,quizás,vaya uno a saber, empecé a escribir micros.

María Fraile



[1]CONCATENACIÓN

Los acontecimientos del pasado son los que determinan el presente. Por ejemplo, si tus padres no se hubieran conocido, hoy no existirías. Cuanto más se retrocede en el encadenamiento de circunstancias que conforman la historia del mundo, más inesperadas y sutiles serán las consecuencias que acarree el hecho más nimio, en una compleja, casi infinita sucesión de concatenaciones. Por ejemplo, si durante el cretásico superior cierto plesiosaurio carnívoro no se hubiera comido los huevos que una hembra de triceratops desovó tontamente cerca de la orilla, quizás, vaya uno a saber, me seguirías queriendo.

Ana María Shua
Temporada de fantasmas
Editorial "Página de espuma" Madrid, 2004

Y tú...¿Para qué sirves?



¿Cuáles son tus habilidades?



Esta sencilla pregunta la llevo haciendo a mis alumnos a lo largo de toda mi carrera como docente en el campo de la comunicación.

La respuesta es en un 90% una cara de sorpresa con la expresión de ojos muy abiertos, labios apretados, y gesto de no entender por qué demonios hago esa pregunta que les condena a pensar en sí mismos, pregunta a la que habitualmente no tienen respuesta, y si alguno la tiene, nunca la han manifestado en público por pudor a decir en alto algo que les suena a íntimo.

De manera que nos encontramos con muchísimas personas que conviven consigo mismas y que no se conocen ni por asomo. 

Y no hablo sólo de adolescentes, si no de personas de cualquier edad y condición social. Y les explico que es curioso cómo, dentro de nuestras múltiples inteligencias, todos tenemos una tendencia clara hacia unas u otras.
Por eso nos encontramos a personas que ya desde pequeños se inclinan por la lectura y tienen facilidad para redactar bien, otras que se deleitan con los animales o las plantas, y lo saben todo sobre ellos. Están también los que observan y tienen una memoria visual o auditiva extraordinaria, los que cantan que enamoran y los virtuosos tocando instrumentos, los que investigan cómo funcionan las cosas desde dentro desarmando juguetes, los que lo arreglan todo, los que se desviven por los demás olvidándose casi de ellos mismos, los que tienen facilidad para los idiomas; los que tienen facilidad de palabra, los que tienen un gran sentido del humor y todos se ríen con ellos, los que calculan y saben manejar bien su dinero, los que se buscan a sí mismos, los que necesitan su cuerpo en movimiento, o los que tienen una gran habilidad social y saben comunicarse bien con todo el mundo; los entusiastas de la cocina, los que tienen una vista espacial , los amantes de la justicia, los que se lo preguntan todo, los que tienen grandes ideas…

Y todos tenemos esas inteligencias en mayor o menor medida y algunos tienen muchas de ellas destacadas. Pero es fundamental saber para qué somos buenos, en qué destacamos, qué se nos da bien hacer, en qué perdemos la noción del tiempo o cual es nuestra pasión, y es importante saberlo para guiar nuestros pasos y hacer crecer algo que tenemos de forma natural.

Estas inteligencias deberían potenciarse desde los colegios de forma absolutamente individual, subiendo el volumen de las habilidades con la potencia al máximo, de esa manera crearíamos un mundo en el que todas las piezas encajan porque son necesarias, “tú tienes lo que a mí me falta” y en este gran puzzle que es la vida cumpliríamos por fin la misión que tenemos todos al nacer que no es otra que la de ser feliz.

Y tú… ¿Para qué sirves?
                                              
Mariaje Galayo Coya



sábado, 9 de mayo de 2015

En blanco...

Ilustración de Ángel de Arriba Sánchez para este blog, 9 de mayo de 2015.
El pasado jueves día 7, una historia comenzó a narrarse.

Fue la del inicio de un taller de narrativa en la Biblioteca Popular "Giner de los Ríos" del barrio de San José de Salamanca. 

Se compone de 15 persona que asistiremos de manera presencial a nuestros encuentros de los jueves, pero que a través de los aires virtuales, y de un blog , que hará que participen también amigos de América, Europa, Rusia, y de ese lugar tan propicio a los cuentos como es China. 

En este taller se explorarán las técnicas tradicionales del narrar: relato corto, novela, cuento, proverbios..., como las que requieren estos tiempos tan adelantados nuestros: trinos de 140 caracteres, entradas en blogs, comentarios en redes Sociales... 

En esta primera reunión se decidió el título del taller, arte éste del que nadie ignora su dificultad. Y ocurrió que cuando se solicitaron ideas, solo el silencio caligrafiaba sobre el ambiente.De repente alguien dijo: "No sé, parece que estamos todos en blanco..." 

Y esta frase que la prensa del momento nos imponía con sus grandes letras de molde, a todos nos pareció adecuado, acaso porque sentimos que la musa solícita del grupo se había despertado; o porque es ahí, en el pálido albino de una página, o en el de una pantalla parpadeante, o en el de un pensamiento tránsfuga, donde todo aquel que algo se ponga a narrar, termina por encontrarse...

Ángel de Arriba (Coordinador)