Presentación:
María Fraile nació en Salamanca en 1975, y es una maestra del microrrelato. Esto lo podréis comprobar en su blog "Tengo mucho cuento", cuyo enlace se encuentra en la barra derecha de este blog.
Ha publicado y colaborado en varias revistas (Microfilias, Visor), y muchos de sus textos han recibido menciones y premios (Wonderland, RNE4, I Edición Puertas Abiertas de Guantánamo, Cuba año 2014; Certamen de Historias Encantadas... )
Le hemos pedido para el inicio de este taller, que nos cuente de su caminar por los senderos del narrar, y las que siguen, son sus sugerentes y motivadoras palabras.
Muchas gracias María, por compartir tu experiencias y contagiarnos las ganas de escribir cada vez que nos adentramos en uno de tus breves, pero inmensos, relatos.
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| Ilustración de Lezek Paradowski. |
Apenas había comenzado el colegio cuando los olores del verano me llenaron de nostalgia. Eran el olor a siesta, a hierba seca, a tormenta y al bar de Fermín por las tardes. Eran las noches de verbena y el perfume de mi tío, que es como deben oler los padres cuando salen con sus hijas de paseo. Los recuerdos cobraban una presencia enorme en el pequeño espacio que yo ocupaba y cuando me desbordaban, surgían corrientes de palabras que contaban esas escenas ordinarias con frenesí dejándome sin aliento.
Y de repente, nada. El silencio que todo lo iguala, callaba de la misma manera mis memorias o sus ausencias. Así empecé a encerrar entre las letras colecciones de recuerdos. Para poder visitarlos. Para que existieran de la misma forma que existía el lapicero y la hoja que me esperaba. Para crear la materia que superase al olvido.
Las historias de ficción llegaron más tarde y me invadieron con la excitación de quien descubre que todas las vidas, todos los mundos son posibles. De la mano de autores de poesía, narrativa y teatro descubrí, con vértigo, lugares donde la contención de las ideas tenía los límites de la imaginación. Esa sensación de libertad se convirtió en algo que encontraba en la lectura y en los relatos que fui escribiendo.
Y de nuevo, el verano. Esta vez el de mis casi cuarenta años me trajo un primer microrrelato, [1]Concatenación de Ana María Shua y me pareció como la estación que me lo traía, de líneas exuberantes, metafóricas y sorprendentes de lo que había permanecido en latencia todo un invierno. La magia de saber que la historia que se cuenta está más allá de las palabras que la cuentan, que al fin y al cabo su brevedad está hecha de trazos que permiten a cada uno leer su propia historia.
Y es así cómo,quizás,vaya uno a saber, empecé a escribir micros.
Y es así cómo,quizás,vaya uno a saber, empecé a escribir micros.
María Fraile
[1]CONCATENACIÓN
Los acontecimientos del pasado son los que determinan el presente. Por ejemplo, si tus padres no se hubieran conocido, hoy no existirías. Cuanto más se retrocede en el encadenamiento de circunstancias que conforman la historia del mundo, más inesperadas y sutiles serán las consecuencias que acarree el hecho más nimio, en una compleja, casi infinita sucesión de concatenaciones. Por ejemplo, si durante el cretásico superior cierto plesiosaurio carnívoro no se hubiera comido los huevos que una hembra de triceratops desovó tontamente cerca de la orilla, quizás, vaya uno a saber, me seguirías queriendo.
Ana María Shua
Temporada de fantasmas
Editorial "Página de espuma" Madrid, 2004

Muchas gracias por tus palabras, Ángel y por regalarme un hueco en este blog, que es el resultado de una magnífica iniciativa. Saludos, escribidor!
ResponderEliminarGracias a ti María, por tu texto, y por el continuo ejercicio de escritura con la que tanto disfruto y aprendo. Un abrazo.... Ángel.
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